
La armonía, el balance y el bienestar de cómo estamos por dentro se reflejan por fuera: en nuestra piel, en nuestro semblante, en el brillo de los ojos, en cómo nos paramos frente a la vida, en cómo caminamos. ¿Qué plantas podemos infusionar para acompañar la salud y el aspecto de nuestra piel?
Lo que cuenta tu semblante
Las medicinas ancestrales observan el semblante, y así ven las desarmonías internas. Cuando la piel tiene tonos blancos o pálidos y sin brillo, o cuando está seca y agrietada, indica un desbalance a nivel de los ríos del pulmón y el intestino grueso. Cuando es amarillenta o grasosa, indica un desbalance de Tierra, es decir, del estómago y el páncreas.
Un mundo interno sistémico
El mundo interno es sistémico: una constelación perfecta que refleja el cosmos y los ecosistemas de la Tierra. Por eso, pensar que una planta alivia un síntoma es reduccionista, igual que pensar que una planta mejora un órgano tan extenso, y que refleja tanto, como la piel.
Sin embargo, existen plantas sabias y poderosas que ayudan a regular nuestro microbioma y nuestra salud emocional y psíquica. Esa armonización trae como resultado salud y brillo en la piel.
La rosa: dulzura para el corazón
Las rosas relajan el pensamiento y traen dulzura al corazón, y relajan nuestro sistema nervioso, tanto por su aroma como por su uso medicinal tradicional. En la medicina tradicional, la rosa se reconoce por:
- Regular la energía del hígado, que suele alterarse por estrés emocional, frustración o enojo reprimido.
- Armonizar la sangre y aliviar el dolor: acompaña la circulación sanguínea y se usa para los cólicos y para regularizar el ciclo menstrual.
- Calmar el Shen, que en la medicina tradicional china es el espíritu, la mente que habita en el corazón. Tiene un efecto sedante suave sobre el corazón y el sistema nervioso, que acompaña la ansiedad, la irritabilidad y el insomnio.
- Mejorar la digestión: alivia la opresión en el pecho o el abdomen, la falta de apetito, las náuseas y la distensión estomacal causadas por la tensión nerviosa que afecta al bazo y al estómago.
Néctar de Diosas: un ritual para tu brillo
Las rosas viven en Néctar de Diosas, una mezcla con salvia y manzana pensada para relajar, reparar y fortalecer el cuerpo. Prepararla ya es parte del ritual: respiras su aroma, bajas el ritmo y le das a tu sistema nervioso un momento de calma. Cuando soltamos por dentro, se nota por fuera.
Infusiona Munay y date tiempo. Pon la mezcla en tu infusor, vierte agua caliente, deja reposar, cuela y sírvela tibia. Sigue las instrucciones del empaque para la cantidad y el tiempo.
Las infusiones Munay acompañan tu bienestar, pero no reemplazan la atención médica. Si tienes dudas sobre tu piel o tu salud, consulta con tu profesional de salud.
Que lo de adentro se vea afuera.
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